Ver Tiendita 🏠

Conociendo el Pueblo Mágico de Huautla de Jimenez

T
odo empezó una noche de viernes en la Ciudad de México. A las 11:30 subimos al camión AU con destino final Huautla de Jimenez, Oaxaca, un viaje de por lo menos 8 horas de duración.

El camino comenzó como cualquier otro, entre la música tropical del chofer y las luces de una Ciudad de México dormida. Poco a poco, los pasajeros fueron quedándose dormidos.

Justo a las 4:30 de la noche, el camión paró en lo que parecía su estación final. Al darnos cuenta de que esta parada no era en Huautla, sino en Teotitlán de Flores Magón, el chofer de AU se paró para dar un anuncio: “Hubo un derrumbe a unos 35 km de aquí, vamos a tener que llevar el camión al encierro hasta nuevo aviso, quien quiera puede quedarse en el camión o esperar, quien no puede tomar el colectivo que lleva hasta el derrumbe, pero la empresa no garantiza nada…”.

Pensamos que era buena idea quedarnos en el camión, por lo menos hasta tener noticias del deslave y cuando estaría listo, pero dieron las 7:30 am y nada, por lo cual decidimos tomar un colectivo. Nos subimos en la batea de una pickup Nissan roja y nos agarramos bien del tubo.

A la media hora de trayecto de curvas, nos encontramos con una larga fila de coches y al rebasarlos, un deslave que cubría toda la carretera. La gente estaba cruzando al otro lado y el chofer nos propuso dos opciones: O damos media vuelta y evitamos el tramo por una serie de terracerías o bien bajamos y cruzamos a pie al otro lado, esperando que alguien nos diera aventón.  Decidimos la terracería y fue una excelente idea, lo que vimos en ese trayecto superó por mucho la vista desde la carretera federal.

Al llegar a Huautla, un policía, Andrés, reconoció nuestra facha de campistas y nos ofreció quedarnos en el terreno de donde él vivía, hasta el “Cerro de la Adoración”. Nos dió indicaciones de llegar y nos sugirió subir en taxi colectivo, pero preferimos subir a pié, grave error, pues el camino cerro arriba duró más de 50 agotadores minutos.

Al llegar allá, nos recibió el Arnulfo y nos comentó que además del área de acampar, tenía un cuarto libre para viajeros. Tomamos el cuarto por las lluvias que veían venirse en el horizonte. Ya instalados, decidimos que era momento de ir al “Cerro de la Adoración” . Este hermoso lugar nos mantuvo cautivos hasta que comenzó la noche y bajamos, correteados por una fuerte lluvia que nos hacía doblar el paso.

En casa de Arnulfo hicimos una fogata, disfrutamos de la vista noche y las luciérnagas.

El día siguiente teníamos que bajar a conocer el Mercado de los domingos en la Plaza Principal de Huautla.

Después de conocerlo y ya con el hambre matándonos fuimos al área de comedores para buscar los dos platillos típicos.  El Atole Agrio y el Consome de Chivo. 

El Atole Agrio es toda una experiencia, cuando escuchas el adjetivo te hace dudar un poco. Lo probamos y al principio es un shock, sobre todo cuando estás acostumbrado a los atoles dulces de otros lugares del país. Después nos explicó la cocinera que el atole agrio se come con frijoles y nos dió una cuchara y nos gustó bastante. Después vino el Consome de Chivo, al que preparan con cebolla, chile de árbol y cilantro. Este platillo es verdaderamente una delicia, a algunos les recordó al mole de panza, pero tiene un sabor muy peculiar y delicioso.

Al finalizar, tomando un chocolate de agua, veíamos a las nubes acercarse por el valle de Huautla, era tiempo de preparar la mochilas y volver a la ciudad.  No cabe duda que este pueblo es mágico, pero no como los demás sino que guarda un secreto que hace que toda la gente del pueblo sean abiertos y siempre dispuestos a orientarte y mostrarte algo de su pueblo.

Sigue la ruta

Facebook
Twitter83
Instagram210

Otros talleres

Categorías